Proponemos este blog para divulgar el conocimiento de los molinos de Cantabria. Con lo que estamos aprendiendo sobre ellos. Y con los conocimientos de quienes entren en él, hagan comentarios y den noticia de molinos, ruinas, recuerdos... de un mundo hermoso que merece ser conocido. Es recomendable leer las entradas en orden, siguiendo el índice temático que encontrarás abriendo la pestaña justo aquí debajo.
miércoles, 2 de julio de 2025
Los molinos del Saja, 3. Ruente
jueves, 24 de abril de 2025
Puntualizando,8. Molinos y electricidad
-Nene, trae p'acá la bombilla.
-No se puede, padre. No da el cordón.
-Ya. Que teníamos que haberlo puesto más largo.
-¡Ya se lo dije!
-Hmm... Pues vete encendiendo el candil y me lo traes.
-Voy, papa.
-¡Neneee!
-¡¿Qué quiere, madreee?!
-¡Que me traigas la bombilla, que voy a hacer la cena!
-¡Voy, mama! Y me llevo el candil, que padre lo necesita.
-Pues no te lo lleves muy lejos, que vete a saber la luz que dará hoy la bombilla.
martes, 14 de febrero de 2023
Calces y anteparas
Otra vez parado el molino. La última crecida acumuló un par de troncos en el azud, y ramas y hojarasca en la reja; y eso lo pudieron arreglar Manuel y el Tio Tonio, mientras Catalina se ocupaba de la molienda, que se le acumulaba al trabajo de casa. Pero lo peor es el barro que llegó hasta la antepara y que medio atascaba los saetillos. así que, entre rato y rato de molienda, el Tío Tonio daba toda la llave para que la fuerza del chorro limpiara algo, y así además se fue vaciando la antepara. Y ahora no ha habido otro remedio que vaciarla del todo, cerrando la entrada, y tirar de pala para sacar el fango. Y menos mar que, con el suelo de losa, no es tan difícil, pero aún así. Y luego nos dicen que el que trabaja es el agua, y nos miran mal cuando cobramos la maquila, piensa Manuel.
martes, 8 de noviembre de 2022
...para mover las piedras...
Manuel, el molinero, se dispone a picar las piedras de moler. Para ello tiene que levantar la volandera y volverla del revés. Con unos sencillos movimientos de la cabria colocará los agujeros de los extremos de la horquilla de tal modo que, pasando un cáncamo a través de ellos, se hinquen en los que hay en la piedra para que ésta quede sujeta. Ahora solo queda levantar la piedra con el husillo, y voltearla. Nada comparable, recuerda Manuel, con los tiempos en que volteaba la rueda a puro brazo, con ayuda de un madero. Claro que las piedras de entonces no pesaban ni la mitad que esta, pero aún así. Manos de herrero y espalda de molinero, ya lo dice el refrán. A ver si inventan también una máquina que cargue con los sacos, piensa Manuel.









































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