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martes, 10 de enero de 2023

Puntualizando, 2

 -¡Manuel!  

  -Mande, tio Tonio.

  -Estás moliendo demasiado fino.

  -¿Pues no es mejor cuanto más fino?

  -No, hombre, no. Si mueles tan fino, mueles también el salvado, y ya no habrá manera de separarlo por mucho que lo ciernas.

  -Pues así molí ayer la máiz de la tia Juliana. Así que vendrá luego con la queja.

  -Puede que sí o puede que no, que la máiz de la tía Juliana es para la torta, y ahí casi que no se aprecia, y hasta le cunde más. Pero el trigo de la panadera es distinto, que quiere la harina bien blanca y bien cernida.

  -Pues ahora mismo le doy al alivio.

    -Déjalo, hombre, que ya lo hice yo. ¿O te crees que me iba a quedar mirando? Te lo digo por la próxima vez, a ver si lo vas aprendiendo. Y arrima otro saco, que debe estar ya la tolva casi vacía.

  -En eso estaba, tío Tonio.

  Manuel, el molinero, con el saco al hombro, piensa en el cernido, y en el salvado que irá a parar al dornajo del chon de la panadera, que así está él de gordo y lucido. "Espalda de molinero y cerdo de panadera no se encuentran dondequiera", piensa.


   Pues sí, hay que puntualizar que si se muele muy fino la harina que se obtiene es integral, con todo el salvado y con el germen; y aunque ahora sabemos que es mejor (nutricionalmente hablando), no siempre se ha considerado así, y aún hoy se sigue prefiriendo en muchos casos la harina de flor, mejor cuanto más blanca. Y para lograrla, el molinero tenía que ajustar cuidadosamente la distancia entre las muelas: ni demasiada, ni demasiado poca. Y esto lo hacía, como ya vimos en "mover las piedras", con el alivio, con el que se sube o se baja el puente, en el que se apoya el árbol o eje de la piedra volandera.


En el Molinuco de Abajo, de Cucayo (Vega de Liébana) puede verse desde la sala de molienda todo el mecanismo del alivio. La tuerca (a la que se han soldado dos patillas), la varilla roscada, y el enganche al puente, que es el madero que se ve abajo, al fondo.


  El puente de madera sobre el que se apoya el eje de la rueda hidráulica se engancha (en este caso mediante una cadena) a la varilla roscada del alivio.

 En la misma entrada "Para mover las piedras" dijimos que en los molinos más modernos el espacio entre el eje de la muela volandera y el ojo de la bajera se cierra mediante un cojinete de bolas:


  Rueda solera con cojinete, procedente del molino (ya desaparecido) de Bárago (Vega de Liébana).

  Igualmente, en los molinos modernos, la nadrija podía no tener forma de aspa, sino otra que recuerda vagamente a una herradura:


  Rueda volandera con nadrija "moderna". Procedente del antiguo molino de Bárago (Vega de Liébana).


  A través del ojo de la piedra volandera vemos el aspa y la espada (muy corta, en este caso) que se hinca en el árbol o eje, que como vemos, ocupa prácticamente todo el ojo de la piedra solera (Molinuco de Abajo, Cucayo, Vega de Liébana).

  Seguimos puntualizando: en la entrada dedicada a  "la sala de molienda" nos centramos en el caso típico; que es, con mucho, el más frecuente, pero que puede tener excepciones como las que siguen:


  En lugar de apoyarse en el burro, la tolva está atravesada por un madero cuyos extremos se sujetan en dos postes, a ambos lados de las muelas. La foto es de la sala de molienda del Molinuco de Arriba (Cucayo, Vega de Liébana), y el Molinuco de Abajo emplea el mismo sistema.


  En ese mismo molino, la inclinación de la canaleta también se logra de modo distinto al habitual: mediante un listón que se fija a ella y a la tolva. La regulación se hace con ayuda de perforaciones en el listón:


  En cuanto a la cítola (o tarabilla, que también así se llama), es posible que no la hubiera, porque, al ser el conjunto relativamente endeble,  la vibración causada por el giro de la muela podría ser suficiente para que el grano avanzase por la canaleta.


  Tampoco había llave. El paso del agua se controlaba mediante una compuerta situada aguas arriba del molino


  Se hacía así porque en ambos molinucos de Cucayo se empleaba el primitivo sistema de hacer circular el agua por una canal inclinada para que cogiera velocidad antes de encontrarse con la rueda hidráulica (un rodete actualmente, pero tal vez antes fuera un sistema de rueda vertical y linterna (Véase una explicación más detallada en  "La gestión del agua").

  Detalles así dicen mucho de la capacidad de adaptación de los molinucos a nuevas técnicas y nuevos materiales, en la medida en que les ha sido necesario, sin que por ello hayan sufrido grandes cambios en su aspecto general. Al menos, eso parece deducirse de la diversidad que encontramos en los pocos que se conservan, verdaderos muestrarios de artesanía y saber popular.

miércoles, 23 de noviembre de 2022

La sala de molienda

   Cuando llegó Juanín, el molino ya estaba en marcha. Desde fuera se oía el triquitraque de la cítola, débil entre el rugido del agua. "El molino no ha menester ruido, pero no puede pasar sin él", como decía güelo, que era muy refranero.

  Empujó la puerta, y ahí estaba el señor Manuel, cargando maíz en la tolva.


 A la derecha, el celemín. La caja pequeña de la izquierda puede ser el maquilero. Del molino de Orzales (Campoo de Enmedio)

 Juanín no está seguro de si el señor Manuel le cae bien o mal. Porque, como decía el abuelo, "de molinero a ladrón no hay más que un escalón". Por eso, no dejará de vigilar mientras Manuel mide el maíz con el celemín y hunde en él el maquilero. "Cuida que no maquile dos veces", le ha dicho madre; y Juanín contempla, muy serio, la operación. "En cuanto se vacíe la tolva molemos lo tuyo", dice Manuel, y le sonríe. "Puedes salir al huerto si quieres, mira a ver si queda alguna manzana". Juanín niega con la cabeza, y la sonrisa se borra de la cara de Manuel. Sabe que Juanín ha tenido que hacer una buena caminata, y otra que hará de vuelta, más lo que dure la molienda. Por eso sale al huerto y vuelve con una manzana que entrega a Juanín. Que, ahora sí, sonríe antes de dar el primer mordisco.


La Molina (Hijas, Puente Viesgo)

  La sala de molienda suele ser oscura y más bien pequeña, con el suelo a dos niveles con una diferencia de dos o tres escalones. En el nivel superior están las muelas, que hacen la harina; y ésta cae y se recoge en el nivel inferior. Las muelas no están visibles (salvo que las estén picando), porque las cubre un tambor o guardapolvo, en forma de cilindro o prisma chato. y sobre él se posa el burro o castillete, que es un armazón que sostiene la tolva.


La Molina (Celucos, Rionansa)

  La tolva tiene forma de pirámide invertida, con un agujero en el lugar del vértice. El grano sube hasta ella sobre la espalda del molinero, y, una vez allí, cae por el agujero sobre la canaleta, y de allí al ojo de la piedra volandera. El ritmo al que cae el grano  debe ser tal que en el ojo siempre haya grano , pero sin que rebose. El aporte debe ser continuo para que siempre haya entre las piedras una delgadísima capa de harina, la cama, de modo que no lleguen a rozarse.


Orzales (Campoo de Enmedio)

  Para lograr que el aporte de grano sea el adecuado se regula la inclinación de la canaleta con un cordel que se acorta o alarga gracias a un torno o carrete unido al burro.


"La Fábrica" (Oruña de Piélagos)

  Y el movimiento del grano que cae por la canaleta lo facilita la vibración que produce la cítola, que es una prolongación del eje con sección de polígono o de rueda de carraca; al girar da pequeños golpes a la canaleta, y produce un ruido característico (al que debe alguno de sus nombres: carraca, triquitraque...). Ya solo con el ruido de la cítola, el molinero que conoce su molino sabe si la rueda gira a la velocidad adecuada.


Una piquera del molino de Serranera (Oreña, Alfoz de Lloredo)

  Una vez llena la tolva y ajustada la canaleta, el proceso es automático, y la harina irá cayendo por la piquera (o teja...) al arnal (o arnero, harinero, blandeal...), que es un cajón situado bajo ella en el nivel inferior de la sala de molienda; o a un saco o recipiente.


Mando del alivio, (o elevador) del La Molina (Hijas, Puente Viesgo)

  En una entrada anterior ["...para mover las piedras"] vimos la importancia de la distancia entre las muelas, y cómo se regula mediante el "alivio". El mando para ello está en la sala de molienda.


En el centro de la foto, la llave con la que se controla el chorro de agua que mueve el rodete (La Molina, Hijas, Puente Viesgo)

  Igualmente importante es la velocidad de giro de la volandera; que es la misma que la del rodete, y que depende de la fuerza del chorro de agua que lo mueve. Si el giro es muy rápido, las muelas se calientan demasiado y disminuye la calidad de la harina, que puede llegar a tostarse. El chorro de agua se controla desde la sala de molienda mediante la llave, cuyo mecanismo veremos más en detalle en otra entrada posterior, en la que trataremos sobre lo que algunos llaman "sala de rodetes": el cárcavo (o estolda, o infierno...), que está debajo de la sala de molienda.

  Y hasta entonces,  "Dios nos libre y nos defienda del que hace mala molienda".