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miércoles, 8 de abril de 2026

050 Los molinos del Saja, 8. El Canal de los Molinos.

  ...ai asi mismo sobre las aguas deel rio Saxon ocho molinos arineros de dos rruedas cada uno... , dice, hablando de Cabezón, el Catastro del Marqués de la Ensenada (hacia 1750); y añade más adelante que también hay otros dos arruinados. No hay que insistir en que el Río Sajón y el Canal de los Molinos, (o Caz del Molino, según mapas del Instituto Geográfico) forman desde antiguo una unidad, cambiante en función de la tecnología del momento, y de las necesidades de las industrias, pequeñas o grandes, que se fueron instalando en Cabezón y su entorno.


  En su actual configuración, el canal comienza un poco más arriba del puente de Santa Lucía. En la foto, el canal está en la zona en sombra de la derecha, y, al pie mismo del puente, un rebosadero devuelve aguas sobrantes al Saja. Según el Catastro del Marqués de la Ensenada, hacia 1750 había aquí un molino, del que no hemos podido ver resto alguno.

 

  Después de recibir, cuando es necesario, agua procedente del Río de Santibañez, el canal continúa su curso hacia Carrejo, donde se encuentra el molino del mismo nombre, del que ya tratamos en la anterior entrada : 049 Los molinos del Saja, 7. Carrejo. Un poco más adelante, esta reja marca la entrada del canal a lo que fue la Granja Consuelo. Esta y otras rejas, a lo largo del canal, servían para retener remas u otros objetos flotantes.


  El canal atraviesa los terrenos de lo que fue Granja Consuelo, pero, según nos dicen, no había allí molino alguno, al menos en el último siglo. Una central eléctrica o "fábrica de luz" se albergaba en este edificio, que no tiene traza alguna que permita suponer que alguna vez fue molino.


  Abundan en el entorno las ruedas de molino utilizadas como decoración. No es una señal infalible, pero es bastante habitual que procedan de molinos cercanos; y no sería de extrañar, ya que, según el Catastro del Marqués de la Ensenada, había en Carrejo y Santibáñez cuatro molinos harineros.


  Aguas abajo, ya en el término de Cabezón, encontramos las ruinas del que fue molino de chocolate. Vemos su fachada trasera y una antepara amplia y poco profunda, invadida por la vegetación.

 
 El cárcavo es adintelado. El hormigón sustituye ahora a lo que posiblemente fueron vigas de madera.


  El interior del cárcavo es amplio, y no queda en él resto alguno de maquinaria. Al parecer, era de dos ruedas, a las que llegaba el agua por unas curiosos saetillos de obra de albañilería.


  Este hermoso edificio, conocido como "Pozo de la Luz", albergó una central eléctrica cuya impresionante maquinaria, de 1.898, aún conserva; pero hay indicios claros de que antes fue molino.


  En el cárcavo se conserva una gran turbina; pero el amplio arco de medio punto es propio de un molino, que debió anteceder a la "fábrica de luz".


  En efecto, la salida de las aguas que han movido una turbina suele ser mucho más reducida que en los molinos tradicionales. Vemos en la fotografía cómo se redujo la abertura del cárcavo.


  Siguiendo el curso del Canal encontramos el Molino de La Cabroja, que, junto con el de Carrejo, es el más interesante, y al que dedicaremos la entrada siguiente  https://molinosdecantabria.blogspot.com/2026/04/051-los-molinos-del-saja-9-el-molino-de.html). Lamentablemente, el canal está aquí soterrado: circula bajo la calle, a la izquierda del molino, hacia nosotros.


  Más adelante, el antiguo molino de San Martín apenas muestra ya señales visibles de que lo fue.


  Caben pocas dudas de que este par de ruedas, abandonadas cerca del molino y bastante maltrechas, pertenecieron a él.


  El canal, nuevamente al descubierto, circula ahora por Ontoria, donde encontramos esta casa con el molino adosado: a la derecha vemos la boca del cárcavo.


  El cárcavo, abierto en un hermoso arco de medio punto, es la parte principal de un conjunto de belleza indudable, pero no fácil de apreciar, encajonado como está por la carretera, bajo la cual está aquí soterrado el canal.


  En al acera contigua al molino está empotrada esta rueda, burdamente picada, similar a otra, convertida en mesa, en el jardíncillo de la casa.

  Hubo en Ontoria más molinos (cuatro señala el Catastro de Ensenada en Ontoria y Vernejo); pero, aparte del reseñado, solo hemos visto algún resto bastante dudoso.

  El conjunto del canal, en parte natural y en parte obra humana, junto con los molinos y otros artilugios anexos que aún se conservan, nos parece un bello ejemplo de interacción entre el medio ambiente y las actividades humanas, que debiera ser protegido.

jueves, 24 de abril de 2025

Puntualizando,8. Molinos y electricidad

 -Nene, trae p'acá la bombilla.

  -No se puede, padre. No da el cordón.

  -Ya. Que teníamos que haberlo puesto más largo.

  -¡Ya se lo dije!

  -Hmm... Pues vete encendiendo el candil y me lo traes.

  -Voy, papa.

  -¡Neneee!

  -¡¿Qué quiere, madreee?!

  -¡Que me traigas la bombilla, que voy a hacer la cena!

  -¡Voy, mama! Y me llevo el candil, que padre lo necesita.

  -Pues no te lo lleves muy lejos, que vete a saber la luz que dará hoy la bombilla.

  Diálogos como el anterior no debieron ser muy raros en algunos lugares de la Cantabria rural,  en algún tempo de la primera mitad del siglo XX, e incluso de más acá. Cuando "la luz" estaba por llegar a muchos pueblos y a algunos otros había llegado de forma precaria gracias a pequeñas centrales hidroeléctricas. Y mientras esto ocurría, los viejos molinos harineros iban decayendo, después de una venerable historia que había durado muchos siglos. Aunque no haya relación directa entre ambos hechos, lo cierto es que esa coincidencia en el tiempo dio lugar a casos curiosos como los que, a modo de ejemplo, trataremos a continuación.


  La pequeña central hidroeléctrica de Riaño, en la Hermandad de Campoo de Suso, no deja de tener aspecto de molino. Y no es extraño; al fin y al cabo, lo que hace falta es que el movimiento del agua haga girar un eje: el de las piedras, en un molino, o el que, mediante engranajes, haga girar a la velocidad adecuada el rotor de una dinamo o de un alternador. La electricidad generada "salía" por los cables (a través de los aisladores circulares de vidrio que pueden verse justo debajo del alero),y por entonces daba "luz" a varios pueblos de su entorno: Abiada y la Hoz, Villar, Entrambasaguas... "Cada casa tenía una bombilla, y a veces lucía muy poco, pero no éramos menos felices que ahora", nos dicen. Es de suponer que la distribución de baja tensión a distancias relativamente grandes haría que el voltaje real fuese con frecuencia menor que el nominal; y cuando, al anochecer, en cada casa se encendía la bombilla, a lo mejor no había bastante "fluído" para todos...


  La presa de la central hidroeléctrica de Riaño también se parece a las de los molinos tradicionales.


  "La Deseada", que es ahora "fábrica de luz" de Ruente, en el Río de La Fuentona, tiene en su fachada las señales que deja una larga historia; ahora es una central hidroeléctrica conectada a la red general; pero antes de ser "La Deseada" fue molino harinero.


  Aparte del arco más visible en la fachada, y de otro, más pequeño, dentro de él, pueden verse, junto a las esquinas, los sillares del arranque de un arco mucho mayor, de una "vida" anterior, cuando era molino. Hemos hablado de ello más extensamente en una "entrada" anterior: La gestión del agua


  Así como un molino puede convertirse en "fábrica de luz", también nos podemos encontrar con que la infraestructura hidráulica sirva para uno u otro fin, o incluso para ambos. Por ejemplo, este "Caz del Molino" que en el Saja, entre Santa Lucía y Ontoria, servía agua a varios molinos; y uno de ellos, el  de La Cabroja, en Cabezón de la Sal, se convirtió después en central hidroeléctrica. Muy interesante es la publicación de Ángel DZ que puede verse en https://www.facebook.com/angel.diazzubizarreta/posts/pfbid02QhJaF5kCkKzemqFsy3t39cREs2fJWKT6ze79Z9xefJX8mP616dhFt9JEzDGVoP4nl


  La Cabroja, en Cabezón de la Sal; que fue molino, y más tarde central hidroeléctrica.


  También hubo casos en que se diseñó el conjunto para ser al mismo tiempo molino y central hidroeléctrica. O tal vez no al mismo tiempo: a unas horas molino y a otras "fábrica de luz". Como, por ejemplo, "El Cordel", de Carmona, del que ya hemos hablado anteriormente en  https://molinosdecantabria.blogspot.com/2024/11/los-molinos-del-nansa-5-el-rio-quivierda.html ; o este de la foto: "La Fábrica", en Celucos, del que también hemos hablado ya en https://molinosdecantabria.blogspot.com/2024/11/los-molinos-del-nansa-6-hacia-celis.html


  Diferente es el caso de los molinos hidráulicos que se convierten en eléctricos; es decir, que pasan de que sus piedras sean movidas por el agua a ser movidas por motores eléctricos cuya energía proviene, a su vez, de centrales hidroeléctricas. Desde el punto de vista de la física resulta un contrasentido, porque en cada transformación (de energía mecánica a eléctrica, y nuevamente a mecánica) se pierde eficiencia; pero se trata más bien de una cuestión de oportunidad: a una compañía hidroeléctrica le conviene gestionar toda el agua de una cuenca, y para conseguirlo compra las concesiones de agua que tenían los molinos, y el pago se produce en especie: energía eléctrica. Fue el caso en varios molinos de la cuenca del Nansa, como, por ejemplo,el de Rábago, (que tratamos en la entrada 035): https://molinosdecantabria.blogspot.com/2025/01/035-los-molinos-del-nansa-9-rabago.html. Y también ocurrió en otras cuencas, como, por ejemplo, la del Asón.


  Y he aquí un caso verdaderamente singular: el Molino de San Antonio, en Cueto (Santander). Entre 1951 y 1956 molió con sus grandes piedras el maíz de los vecinos de Cueto, y también de Monte y San Román, según recoge Matilde Camus en su libro "Historia del Lugar de Cueto". Funcionaba con electricidad, y nunca antes había sido molino. Matilde Camus lo situa en el número 202 del Barrio de Bellavista, que es hoy el 35 de la calle Inés Diego de Noval.


  Parientes del molinero, que nos han acogido amablemente, nos dicen que los azulejos que podemos ver en la fachada son los que siempre hubo, aunque los cambiaron de lugar al remodelar una ventana. También nos dicen que ya no queda nada de la maquinaria.


  Con este molino de viento esgrafiado en la pared lateral que da al huerto han querido recordar que esta casa, que parece una más entre muchas, fue el molino de Cueto cuando  los vecinos del entorno rural de Santander seguían cultivando y consumiendo su propio maíz, pero ya eran historia antigua los molinos de agua del barrio de Fumoril y los de viento que hubo en Los Molinucos, junto a Cabo Menor,