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miércoles, 24 de junio de 2026

053 Los molinos del Saja, 11. De Caranceja a Puente San Miguel

   El Saja,en el tramo anterior a su confluencia con el Besaya, discurre por los términos municipales de Reocín y Alfoz de Lloredo, y quedan pocos de los molinos que hubo en tiempos pasados; sin duda, muchos de ellos perecieron a causa de las riadas.


  Este es el molino de Caranceja, en el término municipal de Reocín. Su exterior se conserva bien. Bajo su cárcavo, adintelado con vigas, funcionaron tres ruedas hidráulicas, ya desaparecidas, lo mismo que el resto de la maquinaria.


  El agua entraba al molino por tres troneras. Como puede verse en la foto, la antepara era poco profunda, lo cual implica que el caudal necesario para mover las ruedas debía ser grande.


  Consecuentemente con la necesidad de un gran caudal, la calcera era de sección grande; y, como puede verse, estaba limitada por muros de mampostería de cantos rodados.


  En la fotografía aérea de 1957 vemos la amplia curva del río Saja; a la izquierda, la presa, y, desde ella, la larga calcera atravesando el centro de la fotografía hasts el molino, a la derecha.


  En la fotografía de 2010 algunas cosas han cambiado, pero seguimos viendo el edificio del molino, a la derecha, y aún existía la presa, que más tarde fue demolida.


  Aguas abajo, el Saja entra en el término municipal de Alfoz de Lloredo; hubo a lo largo de él varios molinos, pero no quedan restos de ninguno de ellos, ni casi el recuerdo. En la foto de arriba vemos el molino de Lloredo en 1957; en la de abajo, el mismo lugar, ya sin resto alguno del edificio. En la memoria del lugar se conserva el recuerdo de la riada que arrasó el molino sin dejar piedra sobre piedra.


  Vuelve a entrar el molino en el término municipal de Reocín y en Santa Isabel de Quijas encontramos este interesante complejo hidráulico. Desde la presa de Camarao, atravesando la compuerta (C), la calcera dirige el agua hasta una central hidroeléctrica (E), y a dos molinos ya sin uso: el viejo (V), del que no queda maquinaria alguna, y el nuevo (N), que permanece intacto, con trs ruedas movidas por turbinas. fue uno de los últimos molinos activos en Cantabria.


  La presa de Camarao. Al fondo puede verse la compuerta del complejo hidráulico de Santa Isabel.


La presa da lugar a este hermoso y tranquilo paisaje de Camarao.


  Aguas abajo, ya a la vista de Puente San Miguel, la presa del desaparecido molino del Buen Suceso.


Otra vista de la impresionante presa. Puede verse que los sillares de la coronación están unidos con grapas. A pesar de algún que otro desperfecto, hay que felicitarse porque se conserve esta bella presa.


  No puede decirse lo mismo del molino, aunque lo poco que queda de él hace pensar en un edificio grande y una obra hidráulica importante.

lunes, 1 de junio de 2026

Los molinos del Saja, 10. Ibio


   Dice el Catastro de Ensenada que hacia 1750 había en Ibio seis molinos harineros, y que molían con agua de la Fuente de Riaño y del río Caceja. Un siglo más tarde, el Diccionario Geográfico de Madoz habla de seis molinos "en decadencia". Hoy, algunos entre los mayores del lugar recuerdan tres: uno, en el arroyo de la Fuente de Riaño, del que prácticamente no quedan restos, según hemos podido ver; otro "donde los soldados", del que, al parecer, tampoco queda nada reconocible; y el tercero en Herrera de Ibio, junto a la bolera de arriba.


  Le llamaban "El molino de la bolera". Despues fue "el bar del molino", o "el bar de la bolera"; eso me han dicho. En la foto de arriba (de 1990) puede verse que tenía un acceso rodado que atravesaba el río; todavía hoy pueden verse restos de lo que fue una especie de calzada. Me cuentan que lo destruyó la Confederación Hidrográfica, y también la presa. Es lo que sabemos;nada más, porque los dueños no nos han dejado ni asomarnos. Y podemos entenderlo.


  En fin, en algún momento de la historia tambén hubo una herrería, y ruedas de amolar accionadas por energía hidráulica para las herramientas que hacían los herreros.


  Pero lo más interesante que encontramos es "La cantera", en Herrera de Ibio: "...una mina de piedra propia para hazer ruedas de molino, propia de este Concejo..."



  En realidad, la "mina", o la cantera, es un conjunto de bloques que, de forma natural, se desploman desde una escarpadura; puede verse hacia el centro de la foto. Los canteros  convertían los bloques en ruedas de molino, y muchas de ellas, tal vez porque se rompían en el proceso, o por otras razones, han quedado sobre el terreno. Incluimos a continuaci´´on las fotos de algunas de ellas.











  Encontramos piedras de este tipo de roca, y probablemente procedentes de la cantera de Herrera de Ibio, en lugares relativamente alejados; por ejemplo, en Liérganes.