Proponemos este blog para divulgar el conocimiento de los molinos de Cantabria. Con lo que estamos aprendiendo sobre ellos. Y con los conocimientos de quienes entren en él, hagan comentarios y den noticia de molinos, ruinas, recuerdos... de un mundo hermoso que merece ser conocido. Es recomendable leer las entradas en orden, siguiendo el índice temático que encontrarás abriendo la pestaña justo aquí debajo.
martes, 8 de agosto de 2023
Puntualizando, 3
martes, 11 de abril de 2023
Molinos de mar
-Otra vez sin agua, Tio Tonio.
-Otra vez, Manuel.
-Y mire si sobró agua en la riada pasada.
-Como el molino de Celada. "O mucho, mucho, o nada, nada".
-¿Qué molino es ese, Tio Tonio?
-P'hacia Castilla está, creo. Pero como él somos muchos.
-Menos los de la mar. Ahí nunca faltará el agua.
-¡Eeeh! Muy deprisa lo has dicho.
-¡Pero Tio Tonio, no me irá a decir que el mar tiene sequías!
-Sequías no, pero no creas que todo es jauja.
-¿Pero usté conoce esos molinos?
-En uno estuve, y bien aperreao, antes de estar en este.
-Pues cuente, Tio Tonio.
-¿Qué te voy a contar? Primeramente, que de eso no vives si no tienes otra cosa. Yo estaba también de destripaterrones en unas fincas del mismo dueño, y en el molino trabajaba a rachas.
-¿Cómo a rachas? ¿A turnos?
-A turnos cuando las mareas eran vivas, durante unos días. Y luego venían días de mareas muertas, o sea, flojas, en los que el molino no trabajaba.
-Ya. Y eso eran como las sequías. Pero por lo menos no había que limpiar la balsa.
-Pues otra vez te estás equivocando. Que había mareas que metían fango, más del que sacaban, y cada tanto había que mover el barro y arrimarlo al muro.
-¿Al muro?
-Un muro muy largo de piedronas grandes, que con el barro que le arrimábamos hacía como si dijéramos la presa.
-Y sería duro, eso.
-Con los pies descalzos y los pantalones arremangaos, y suerte si hacía bueno. La vida nos daba la pesca que hacíamos.
-¿La pesca?
-Claro. Los peces que entran con la marea no pueden salir cuando la marea bajante cierra las compuertas. Esos días comíamos pescado, nos podíamos quedar con los que encontrábamos entre el barro.
-¿Esos días? ¿Y los demás días?
-La balsa era una pesquera, Manuel. El pescado era para la mesa del amo, y lo que sobraba se vendía.
-Y usté lo miraba pasar...
-Yo esperaba a los días de desempalago para comer algo más que alubias. Y no me quejo, que hambre casi nunca pasé.
-Y siempre ha habido ricos y pobres, ¿no, Tio Tonio?
-Pues eso.
martes, 14 de febrero de 2023
Calces y anteparas
Otra vez parado el molino. La última crecida acumuló un par de troncos en el azud, y ramas y hojarasca en la reja; y eso lo pudieron arreglar Manuel y el Tio Tonio, mientras Catalina se ocupaba de la molienda, que se le acumulaba al trabajo de casa. Pero lo peor es el barro que llegó hasta la antepara y que medio atascaba los saetillos. así que, entre rato y rato de molienda, el Tío Tonio daba toda la llave para que la fuerza del chorro limpiara algo, y así además se fue vaciando la antepara. Y ahora no ha habido otro remedio que vaciarla del todo, cerrando la entrada, y tirar de pala para sacar el fango. Y menos mar que, con el suelo de losa, no es tan difícil, pero aún así. Y luego nos dicen que el que trabaja es el agua, y nos miran mal cuando cobramos la maquila, piensa Manuel.
martes, 31 de enero de 2023
Azudes
... y conviene buscar comodo pa que tenga cayda la agua porque no tuviendo cayda no se puede hazer nada... , dice el anónimo autor de un manuscrito de comienzos del siglo XVII: Los Veinte y un Libros de los Yngenios y Maquinas de Iuanelo.
martes, 10 de enero de 2023
Puntualizando, 2
-¡Manuel!
-Mande, tio Tonio.
-Estás moliendo demasiado fino.
-¿Pues no es mejor cuanto más fino?
-No, hombre, no. Si mueles tan fino, mueles también el salvado, y ya no habrá manera de separarlo por mucho que lo ciernas.
-Pues así molí ayer la máiz de la tia Juliana. Así que vendrá luego con la queja.
-Puede que sí o puede que no, que la máiz de la tía Juliana es para la torta, y ahí casi que no se aprecia, y hasta le cunde más. Pero el trigo de la panadera es distinto, que quiere la harina bien blanca y bien cernida.
-Pues ahora mismo le doy al alivio.
-Déjalo, hombre, que ya lo hice yo. ¿O te crees que me iba a quedar mirando? Te lo digo por la próxima vez, a ver si lo vas aprendiendo. Y arrima otro saco, que debe estar ya la tolva casi vacía.
-En eso estaba, tío Tonio.
Manuel, el molinero, con el saco al hombro, piensa en el cernido, y en el salvado que irá a parar al dornajo del chon de la panadera, que así está él de gordo y lucido. "Espalda de molinero y cerdo de panadera no se encuentran dondequiera", piensa.
Se hacía así porque en ambos molinucos de Cucayo se empleaba el primitivo sistema de hacer circular el agua por una canal inclinada para que cogiera velocidad antes de encontrarse con la rueda hidráulica (un rodete actualmente, pero tal vez antes fuera un sistema de rueda vertical y linterna (Véase una explicación más detallada en "La gestión del agua").




















































