El actual molino de Carrejo, uno de los que hubo en el pasado, está junto a la carretera que lleva desde Cabezón de la Sal al puente de Santa Lucía. Su parte oeste, de piedra y con un amplio alero, alberga estancias anejas a la sala de molienda; y a ésta corresponde la pared encalada. A la derecha de la foto vemos la compuerta del aliviadero.

La fachada sur, y la antepara medio vacía, con tres troneras, aunque actualmente el molino es de dos ruedas.
La fachada del este es un hastial de piedra, tan recio como la parte oeste. En ellas y en cuatro pies derechos se apoya todo el resto de la la estructura, que es relativamente ligera. La fachada norte es, lo mismo que la del sur, un tabique de ladrillo, en este caso sin revocar. El cárcavo, muy diáfano, está inundado.
El suelo del cárcavo (que vemos desde la sala de molienda) está empedrado. El rodezno es de acero, y el árbol de madera.
La sala de molienda es amplia, y tuvo tres ruedas. En primer término, una rueda perfectamente equipada con todos sus accesorios. A continuación, una segunda muela con las piedras al descubierto; su tambor, su burro y su tolva están al fondo, donde primitivamente estuvo la tercera muela.
La primera de las muelas está cubierta por un "tambor" cilíndrico de tablas; sobre él, el "burro" sostiene la tolva y demás accesorios. Sobre el "ojo" hay una especie de tapón, que no tendría sentido en un molino activo, lo mismo que las tapas redondas colocadas sobre los agujeros de ventilación. Es de suponer que se trata de que no entre polvo al espacio protegido por el tambor, en un molino que pasa mucho tiempo inactivo. A la derecha del tambor está el mecanismo del "alivio". La "llave" asoma su cabeza justo a la izquierda del mismo tambor.
En el centro de la foto, la cítola, bastante desgastada, y la canaleta. Con el molino en marcha, la cítola gira con el mismo eje que la rueda, y hace que vibre la canaleta´por la que cae el grano desde la tolva al ojo, que, desde luego, no tendría tapón alguno. La velocidad de caída del grano depende de la inclinación de la canaleta, que se regula con el cordel que vemos a la izquierda.
El tambor, octogonal, de la segunda rueda, está apoyado en la pared del fondo; y, entre él y la rueda, el burro y la tolva, y también una balanza de pesar sacos que cuelga del techo.
Sobre la piedra se exponen herramientas de picar, y medidas para maquilar. También un embudo que a veces se coloca en la boca del ojo.
Desde esta otra perspectiva se ven más claras algunas cosas. Por ejemplo, que el pie derecho entre las ruedas corresponde a la cabria; la canaleta que está bajo la tolva; y la llave, y la medida del celemín.
Lo que al principio hemos llamado "estancias anejas" podían ser simplemente espacios para almacenar sacos, pero también podían ser espacios de vida. El molinero siempre pasaba muchas horas en el molino, y a veces, si no tenía otra vivienda, su vida entera. En cualquier caso, no era raro que en los molinos hubiera un catre y una cocina, o, al menos, un hogar.
En la mayoría de los casos, el hogar del molino estaba en la sala de molienda, pero en el molino de Carrejo hay una pequeña cocina.
Desde la cocina, vemos otro aspecto de la sala de molienda: en el lado opuesto a las tolvas se exponen herramientas y otros objetos (balanzas, cantareros, una piedra, un carretillo...) que podrían ser habituales en el interior de un molino. La visita se vuelve así aún más interesante. Porque aunque durante un tiempo ha permanecido cerrado, el molino de Carrejo está habilitado para recibir visitas.
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