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martes, 27 de febrero de 2024

El molino de La Conchuga

  En la primera versión de esta entrada 020, que publicamos el mes pasado con el título de Molinos en Cóbreces se deslizó un error que, una vez reconocido, nos resulta inaceptable. Por eso hemos reelaborado la entrada con lo esencial de su contenido, y con este nuevo título. Nuestro agradecimiento para quienes nos han señalado el error; y, ya de paso, animamos a todos a utilizar la posibilidad de hacer comentarios, señalar errores o añadir datos, utilizando el enlace que hay al final de cada una de las entradas.

  Junto al Arroyo de la Conchuga, en el límite entre el municipio de Alfoz de Lloredo y el de Ruiloba, en un paraje de impresionante belleza salvaje, encontramos las ruinas de un molino.


  Este pequeño arroyo proporcionaba el agua que movía las piedras de moler. Justo aquí debió de estar la presa, porque a la derecha puede verse el inicio de una estrecha calcera.


  El arroyo sigue su curso pendiente abajo mientras que la calcera, con una pendiente mucho menor y un recorrido relativamente largo, llevaba el agua al molino.


  Y aquí está el molino. La calcera llevaba el agua hasta un depósito de piedra de mampostería, que vemos aquí,  en la parte trasera. Cuando el nivel del agua era suficiente podía abrirse el saetillo para poner en marcha el molino.


  La parte final del depósito (la antepara), de grandes sillares, era la parte más sólida de todo el conjunto, y se conserva intacta.


  L a vista desde el otro lado (el interior del molino) ofrece un panorama de naturaleza que se enseñorea de las ruinas sin destruirlas, en un conjunto que bien merece una visita, y tal vez un acondicionamiento que respete los valores casi mágicos del entorno.

martes, 6 de febrero de 2024

Los molinos del Río de la Presa, II

   ..."de alguna forma las aguas recobran la cordura y transigen con su destino, que es dejar atrás Ciguenza para encaminarse a los acantilados de Toñanes", leemos en "Lo demás es aire", de Juan Gómez Bárcena. Nosotros cruzamos el río por un vado y, ya en la margen izquierda, buscamos el molino de Valtrigo. "Pero antes hay todavía tantas cosas. El caño seco de una fuente, y una estabulación ganadera con un perro lánguidamente encadenado en la entrada, y un eucaliptal espeso que apenas deja filtrar algunas monedas de luz".


  "Por allí se desliza el río, lamiendo el borde de algo que parecía solo vegetación y resulta ser la antigua presa de Valtrigo". En efecto, del molino de Valtrigo quedan unas ruinas tan cubiertas de vegetación que cuando las ves podrías ya casi tocarlas. Los dos hastiales, uno en cada orilla, de una casa a dos aguas: la casa del molino. Y junto a ella, en la margen izquierda, otras paredes más altas, todo ello con el engañoso aspecto de ruinas muy antiguas.


  Pero la fotografía aérea no engaña. Hacia 1957, todo el conjunto estaba en pie: el molino, que es el edificio cuadrado sobre la corriente del río que circula desde el ángulo inferior derecho al superior izquierdo de la fotografía; y, pegado a él, otro edificio, y otro más grande formando un ángulo; y desde este (hacia abajo en la foto), el camino que nos ha traído. Los otros caminos que existían en 1957 han desaparecido. También el puente que puede verse aguas abajo (es decir, hacia el noroeste).


  Por lo que podemos ver en la foto aérea, y en las ruinas que aún se conservan en pie, podemos suponer que el aspecto del conjunto debió de ser parecido a este.


  El puente debió de ser una pieza fundamental para el acceso al molino. Ya no exisre más que el pilar en mitad  de la corriente y los muros que refuerzan ambas riberas; es de suponer que sobre ellos se apoyase una plataforma de maderas.


  ..."el propio molino son dos paredes arruinadas que todavía se levantan en ambos márgenes"... , seguimos leyendo en "Lo demás es aire". Esta es la pared de la margen derecha. Los bloques en el cauce son restos de la presa.


  Esta es la pared de la margen izquierda, con la puerta que daba entrada a la sala de molienda desde el edificio anejo. Y, a la izquierda, abajo, puede verse un resto de la gruesa presa de piedra de mampostería, en la que se apoyaba la pared trasera de la sala de molienda.


  La margen derecha de la antepara es un muro de sillares. A la izquierda de la foto se situaba el molino con su presa. Los troncos y ramas acumulados por una riada reciente se situan por encima del que fue el nivel de la sala de molienda. Es decir, que esta debía inundarse en algunas ocasiones.


 "El lecho del río está todavía encachado de tejas de lo que alguna vez fue el canal del molino de Valtrigo", leemos en "Lo demás es aire". En realidad no son tejas, sino ladrillos macizos, a modo de baldosas. La foto está tomada desde el muro de la margen derecha, y vemos al fondo un resto de la presa y la pared izquierda del molino.


 "El lecho del río está todavía encachado de tejas de lo que alguna vez fue el canal del molino de Valtrigo", leemos en "Lo demás es aire". En realidad no son tejas, sino ladrillos macizos, a modo de baldosas. La foto está tomada desde el muro de la margen derecha, y vemos al fondo un resto de la presa y la pared izquierda del molino.


  "Rodri y Mauricio y Leticia y Ana y Lucas estuvieron aquí", aparece temblorosamente escrito en ell cemento con que fue parcheado uno de los tramos de la presa; a estas alturas solo Mauricio, Ana y Lucas están vivos; solo Ana se acuerda, vagamente, de aquella tarde de picnic; ninguno recuerda la inscripción", dice Juan Gómez Bárcena. La inscripción , que está sobre el muro de la margen derecha, tiene también una fecha: el 16 de septiembre de 1... ¡Lástima que no podamos saber el año! Si se parcheaba es que el molino todavía tenía vida por delante...

  Y el Río de la Presa, o de Cigüenza, atraviesa una maraña de vegetación, y una carretera, y sin dejar de ser el Río de la Presa puede llamarse también el Río de Toñanes, o del Monte, o de la Corredoria...


  A mediados del siglo XVIII, el Marqués de la Ensenada mandó escribanos a todos los pueblos, con una serie de preguntas destinadas a hacer un catastro; en el capítulo dedicado a Toñanes leemos la respuesta a la pregunta 17, que se refiere a molinos, herrerías, minas, salinas... :

  A la dezima septima dijeron ay en el termino de este tres casas de molinos arineros, fundadas sobre las aguas que llaman rio la presa o el monte, o correduria, el uno propio de Da. Maria Rosa de Tagle Bracho vezina de este, el que se compone de una parada, y solo muele siete meses al año por no tener la agua que es nezesaria, y le administra su propio Dueño, y le regularon de utilidad anual Ziento y veinteyseis Reales de vellon: otro propio de Da. Rosa delaTorre, asi bien vezina de este situado sobre las mismas aguas que el anterior, y muele los mismos siete meses al año, y asimismo le gobierna...


...su propio Dueño, y le consideraron las propias rentas en cada un año que al antrior: Y el otro propio de Dn Joseph de Cosio, situado sobre las mismas aguas que los anteriores y de una rueda, como asi bien el de Da. Rosa, y gobernado este por su propio dueño, y muele lo que los nteriores, y se le considera de renta anual Ziento y veinte Reales--

  De los tres molinos que quedan reconocibles en Toñanes, solo el "de abajo" parece haber sido de una muela. Los otros dos ( el de Vallejo y el de Bolao) tal vez son más modernos, o quizás han sido renovados.


  "...la corriente llega al fin hasta las inmediaciones del molino de Vallejo."

  La presa (en diagonal, hacia el centro de la foto) retenía el agua y la dirigía hacia el molino, cuyos restos, con un par de troneras, pueden verse hacia la izquierda de la foto.


  Seguimos citando a Juan Gómez Bárcena:

  "Su presa todavía en pie, casi intacta; el agua continua embalsándose contra el paramento de sillería y fluyendo a través de los dos ojos de la presa, y lagrimeando por el aliviadero."


  "El edificio, en cambio, se ha venido abajo: no queda rastro de sus vigas o sus ladrillos, ni señal de donde alguna vez se abrieron sus puertas y ventanas. Ni siquiera es visible ya la antigua piedra de moler, que ha sido piedra de moler y después mesa de jardín y después estorbo. Cuentan que los marinos llaman obra viva a la parte de sus barcos que está sumergida bajo el agua y obra muerta a todo cuanto tocan y habitan sus tripulaciones; así también en el caso del molino de Vallejo, que continua vivo para el río y muerto para los hombres". 

  Desde el molino de Vallejo podemos dirigirnos, aguas abajo, al molino de Bolao. "Un turista aguarda en lo alto del puente, con las manos apoyadas en la barandilla. Está buscando los acantilados de Bolao, tal vez porque los ha visto en un programa de la tele, o porque aparecen recomendados en su guía de viajes. Un ganadero se detiene para ayudarlo. Da algunas indicaciones confusas sobre senderos que se entrecruzan, alambradas que hay que saltar, las vacas de Rogelio que es mejor evitar. Al final, compadecido por el gesto de desconcierto del turista, se limita a señalar hacia delante:
  -No tiene pérdida -resume-. Solo hay que seguir el río."

  (Esto leemos en "Lo demás es aire". Y nosotros añadimos: Pues más te vale si has ido en katiuskas...).


  El molino de Vallejo está detrás de la loma que se ve a la izquierda de la foto (y, al fondo, vemos Cóbreces). El río, después de dos amplias curvas, se remansa en la presa del molino de Bolao, justo antes de los acantilados.


"La casa del molino sigue más o menos en pie. Quedan tres de sus cuatro paredes y una inscripción sobre el dintel de entrada: 1867. No hay puerta. No hay tejado tampoco: la pared de la fachada se remata en el aire, y en ese aire solo un par de vigas encanecidas por la intemperie."

  El vano que vemos en la fotografía corresponde a una amplia sala de molienda a la que se accedía desde otro edificio, más alto, cuyas paredes vemos a la derecha. El cárcavo, adintelado, ha sido cegado con una pared de bloques de hormigón; y todo el conjunto de la ruina ha sido consolidado para asegurar su conservación. El aspecto del molino, relativamente moderno, es coherente con la fecha, 1867. Imposible saber si se hizo en el lugar que tal vez ocupaba otro más antiguo.


  Hacia 1957 todo el conjunto estaba aún en pie, como vemos en esta fotografía aérea. 


  "Justo antes de dar el salto definitivo, la corriente se refrena para lamer brevemente un paredón arruinado. Son los restos de un último molino, que a falta de nombre mejor los documentos llaman molino de abajo, precisamente porque lo construyeron ahí abajo, casi en el mismo límite del mar; tan cerca que el mismo mar se lo lleva una y otra vez, junto con las estacas y traviesas de su presa; junto con la gorra y el cuadernito de contabilidad del molinero"...


  En el borde mismo del acantilado...


  ...al alcance de las olas de los temporales. A su derecha está el río, que se embalsaba con una presa de maderos. Si chapoteamos en el cauce podremos ver los agujeros prismáticos que hicieron en la roca viva para hincar las estacas.


  Parte del grueso muro que se enfrentaba a las olas se ha desmoronado, y sus grandes piedras yacen enn ell suelo. Una de ellas tapona el arco del cárcavo. "Item en el mes de febreroa veite del dicho mes tornó la mar a desgobernarel dicho molino y echódebajo de él mucha piedray desconcertó todos los maderos de la presa y canales..."

martes, 16 de enero de 2024

Puntualizando, 5: ..."si un tiempo fuertes, ya desmoronados"...

  El joven de la recepción ajetreado, gente que entraba y salía... por fin pude preguntarle: ¿No hubo por aquí un molino? Respondió, amable: Ese señor de ahí te lo dirá mejor, y señaló a un señor en quien no me había fijado. Es mi padre, añadió. Y el hombre, un veterano, me señaló un sillón junto al suyo, y me contó. Que el molino siempre había sido de su familia. Y que dejó de ser negocio, y cerró. y que, años después, quiso él modificarlo para producir electricidad, la concesión de agua había caducado, y la Confederación Hidrográfica le negó la posibilidad de una nueva concesión... Y esa pared es lo que queda del molino. Una sólida pared de cal y canto, dentro de un camping en el que todavía se adivina por dónde discurría el agua.


La pared del antiguo molino, en el camping de Sopeña

  Y ojalá fuera el único caso. Y no sé de quién será la culpa de que se destruyan azudes y se desmoronen ruinas. A lo mejor un artículo periodístico de ayer, 15 de enero de 2024, nos puede ayudar a ver más claro:


martes, 2 de enero de 2024

Los molinos del Río de la Presa, I


   ¿Es esta la presa que dio nombre al río? Creemos que sí, y si no lo es merecería serlo: una solidísima construcción de enormes sillares, a la altura del barrio de La Herrería, en Cigüenza (junto a Novales, en el término municipal de Alfoz de Lloredo).



  ..."que es primero una casa donde se muele y luego una casa donde se vive y por último una casa donde se veranea", dice  Juan Gómez Bárcena en su magnífico e inclasificable libro "Lo demás es aire", refiriéndose a este Molino de Cigüenza. Y -añadimos nosotros- tal vez fue antes que nada una herrería que dio nombre al barrio, para la que se construyó la presa que dio nombre al río.
  Pero antes de seguir rio abajo de la Presa, nos detenemos en sus dos pequeños afluentes, que atraviesan el pueblo de Novales:



  ..."dixeron haver en este tres molinos arineros el uno propio de Dn Pedro de la Cuesta vecino deste con una rueda fundado sobre las aguas del rio de El Salar, el que muele dos meses al año por la poca agua"... , puede leerse en el Catastro que, a mediados del siglo XVIII, mandó hacer el Marqués de la Ensenada.



  Debe ser el Molino del Lavadero. Lo que queda de él puede verse, en efecto, junto al lavadero de Novales. El cárcavo, que era adintelado, está cegado con un tabique de ladrillos; y hubo otro piso superior, donde estaba la sala de molienda.



  Como puede leerse en el hastial izquierdo, el molino se reedificó en 1790. Es de suponer, por tanto, que ya existía en 1753, fecha del Catastro del Marqués de la Ensenada.



  Esta vista (actualmente dentro de una finca particular) corresponde al nivel superior. La calcera (ahora llena de hojarasca) traía el agua, por el borde del muro, hasta el molino y el lavadero. La antepara, más bien pequeña, puede verse en el ángulo inferior derecho de la foto. La sala de molienda estuvo hacia el ángulo inferior izquierdo; y podemos ver el arranque de una escalera para acceder al nivel inferior del edificio.



   Según el Catastro de Ensenada, había un molino en el  arroyo de San Miguel, que cruza el casco urbano de Novales. No hemos podido identificarlo, y suponemos que se ha transformado en vivienda, pero no sabemos en cual. ¿Esta, tal vez?



  "Y otro molino esta fundado sobre las aguas del rio Salas y Sn Miguel con dos ruedas y muele sin interrupcion todo el año y es administrado por sus propios dueños."  Suponemos que este es el que dio nombre al  barrio de La Ceña, o La Aceña.



  En el barrio de La Aceña, en este paraje del Parque Los Pelambres, está la presa (que ha sido rebajada) y la compuerta, que ha sido sustituida por dos placas de cemento.



  Más allá de la compuerta vemos un trozo de la larga calcera que llevaba el agua hasta el molino.



  Sigue la calcera a través del Parque...



...y entra en una finca particular a través de una reja en la base del muro.



  Y visto desde el aire, en 2017: en el ángulo inferior derecho de la foto vemos la calcera, que entra en la finca y discurre pegada al muro hasta que desemboca en una antepara que, a su vez, se encuentra con un grueso muro, que era la pared posterior del molino; a continuación, entre dos paredes laterales, estaba el cárcavo, y a partir de él se adivina el canal de salida, que se curva hacia la izquierda.



  En una fotografía reciente vemos la misma finca, con la antepara transformada en piscina, y nuevas construcciones, incluso en lo que fue el molino.



  La antepara transformada en piscina.



  Y, junto al muro del fondo, un rodezno de acero y una piedra de molino.

  Después de visitar sus afluentes, volveremos al Río de la Presa (que dejamos después de ver el molino de La Herrería); pero eso será en la siguiente entrada, que se llamará Los molinos del Río de la Presa, II. Y tendremos un guía de lujo: Juan Gómez Bárcena, a través de su libro Lo demás es aire:

  "La corriente divaga todavía algunos metros más entre los alisos y las hayas de la ribera, para más tarde venir a flanquear la iglesia de San Martín de Cigüenza, precisamente en el punto en que confluye con las aguas del arroyo de San Miguel. Ambos son cauces modestos, tanto que durante algún tiempo cuesta distinguir cuál es río y cuál afluente. Las propias aguas parecen indecisas, y tal vez por ello en el momento de la confluencia se ensimisman en un requiebro innecesario, como dudando lo que viene a continuación, si su nacimiento o su desembocadura.

  Gracias, Juan Gómez Bárcena. Nos seguiremos encontrando en los molinos del Río de la Presa. O, por mejor decir a partir de ahora: del Río de Toñanes.

martes, 19 de diciembre de 2023

Los molinos de Oreña

   "Conosçida cosa sea a todos quantos esta carta vieren como yo Martin Royz, fijo de Roy Martinez de Mesiegos, otorgo e conozco que vendi a vos Martin Royz de Torriente, mio suegro las dos terçias de toda quanta parte yo avia en los molinos de Santa Coloma Doreño, assi la parte que yo gane en ellos por el fechisco que yo fiz, como la parte que yo compre a Roy Gutierrez de Bo, esto vos vendi por dozientos e ocho maravedis de la moneda de la primera guerra, de que me otorgo por bien pagado asi que ninguna cosa non finco por pagar (...) Fecha desta vençion domingo veynte e nueve dias de abril, era de mill e trezientos e treynta e cuatro años (...)



  La que fue Iglesia de Santa Coloma de Oreña es hoy la Ermita de San Bartolomé, en el barrio de Caborredondo.



  En la fotografía aérea de la izquierda (de hacia 1957) se han señalado la ermita (al norte) y el molino (al sur); la distancia entre ambos es de unos escasos quinientos metros. La fotografía de la derecha es de 2023, y en ella vemos que el molino ha desaparecido.



  Arriba a la izquierda, los edificios del molino, junto al arroyo de la Cueva del Valle. En algún momento entre 1957 y 1986 desaparecen casi todos, como puede verse a la derecha. La fotografía de abajo corresponde a la situación actual; aparecen nuevas edificaciones en torno a la que quedaba, pero no donde estuvo el molino.



  Aquí, entre estos árboles, estuvo durante siglos el molino de Santa Coloma de Oreña.



  Además del recuerdo, del molino quedan unos pocos restos. El retazo de muro es el del costado izquierdo del cárcavo. A la altura de su coronación estuvo la sala de molienda, y esa misma altura fue la de la primitiva presa. Escasa reliquia de una pieza no despreciable de nuestra arqueología industrial, destruida casi por completo hace no muchos años.



   La Virgen de la Guía. La ermita, la casa del molinero, el molino; y, muy cerca, el puente viejo. Todo el conjunto es de origen medieval, y está situado en el arroyo de Rojería, entre los barrios de Viallán y Bárcena.



  No existe ya la pequeña presa que desviaba el agua hacia la antepara. En esta podemos ver unos tajamares, que no suelen verse en los molinos más modernos.



  El edificio del molino, con cárcavo adintelado, junto a la casa del molinero. Los saetillos y los rodeznos, de acero, están deteriorados.



  La sala de molienda era amplia y luminosa, con dos muelas y los correspondientes aparejos. Y, escritas a lápiz sobre la cal de las paredes, las cuentas del molinero...


  Y, siguiendo el arroyo aguas abajo, casi al borde del mar...


  "registraban sus ojos el brusco desgarrón del suelo, donde más al Oeste parece enterrado el molino de Serranera, cuyas rudas muelas alzaban su monótono son en el mustio silencio del día"

  Así lo vio Amós de Escalante en su novela "Ave Maris Stella", ambientada en la Cantabria del siglo XVII. Pero el molino es mucho más antiguo; desde luego anterior al 25 de marzo de 1501, en que  Fernando Diaz de la Portilla y su mujer María Gutierrez, de una parte, y el Cabildo de Santillana, de otra, se avinieron a la solución del pleito que habían mantenido sobre la propiedad de los molinos de Serranera, mediante el pago de una renta

  "perpetuamente, para siempre jamas, veynte çelemies de todo pan, mitad escanda e trigo e mitad borona, pagados el dia de Sant Martin de Novienbre de cada un año, e en caso que los dichos herederos y suçesores universales de los dichos Fernando Diaz y su muger, al dicho termino y en la forma de suso non lo quisieren pagar los dichos veynte çelemines de pan en cada un año, que sean obligados a dexar libres e desenbargados a los dichos señores Prior y cabildo las dichas azeñas, molinos e molineras con sus presas, aguas estantes e corrientes como dicho es, moliendo e corriendo en el punto y estado en que estan oy al tiempo del  pronunçiamiento de esta nuestra sentençia, que es en una casa muelen dos ruedas e en otra casa muele una"


  Pero claro, desde 1501 muchas cosas han cambiado; y ya no hay dos "casas de molino", sino una sola. Aquí la vemos, y también el grueso muro de la presa, parcialmente desmantelado.



  El edificio del molino, con dos estrechos cárcavos adintelados. Los saetillos y los rodeznos, de acero, están deteriorados. Y el agua, que ya no atraviesa el molino, sale ahora por el aliviadero de la presa.



  Y la sala de molienda, usada como trastero, pero muy bien conservada hasta en sus menores detalles



... y todavía nos queda el breve, pero hermoso y casi impracticable recorrido hasta el mar...