A partir de su confluencia en Torres, el Saja y el Besaya tienen un breve recorrido de unos cuatro kilómetros, antes del punto en que se siente la influencia de las mareas, donde se convierten en la Ría de San Martín. En ese corto tramo fluvial, una presa, a la altura de Riaño, desvía una parte del caudal hacia un canal que sirvió durante siglos al molino de Barreda, hoy desaparecido. En la foto puede verse, al fondo, la presa, y en primer término, hacia la derecha, la entrada del canal.
Este curioso documento, fechado en 1887 y relativo a la construcción de un puente sobre el canal, da fe de la existencia en Barreda del "molino de harina y fábrica de chocolate" (el norte, hacia la izquierda del plano).
Pero el molino estaba ahí desde mucho antes; en el Catastro del Marqués de la Ensenada, de mediados del siglo XVIII, se mencionan dos molinos en Barreda; entre los dos sumaban diez ruedas. En este esquema podemos verlos, junto con su presas, calceras y compuertas, además de otros detalles, no siempre fáciles de identificar en la topografía actual del río.
Volvemos a ver esos dos molinos (llamados "de Barreda" y "de Entrambasaguas"), y algunos más, en este otro esquema, que comprende ya el primer tramo de la Ría; el molino representado junto al borde derecho era el molino de mareas de Hinojedo.
La leyenda del plano anterior ofrece datos adicionales interesantes.
El molino de mareas de Hinojedo no era el único en su especie; había otras tres en Cortiguera, cuatro en Polanco, dos en Cudón y otros dos en Miengo. De todo ello quedan pocos restos identificables, como estos muros del molino de El Espino, en Cortiguera.
Había también molinos en los arroyos que desembocan en la Ría, y algo queda, pero no mucho. Aunque en Rinconeda hay una "calle del molino", el molino ya no está; o quizá esté bajo una variante de la carretera que cruza el arroyo. Tampoco hemos podido encontrar el que hubo en Mar, ni los dos de Ongayo. Sí los dos de Hinojedo, sobre el arroyo que en los mapas llaman "de Borrañal", aunque es más conocido por "La Churrata". En la foto vemos el llamado "Molino de Sala"; hubo en ese lugar un molino desde hace varios siglos, aunque el edificio actual es del siglo pasado.
La presa del molino de Sala, como tantas otras, ha sido destruida. En sus restos puede verse claramente el modo de construcción: hormigón ciclópeo, con cantos de río.
También sobre La Churrata, ya cerca de su desembocadura, este molino de San Martín, de construcción moderna, está en el lugar que durante siglos ocupó el llamado "Molino de Lastra". Vemos en la foto su fachada trasera. La antepara era poco profunda, y las troneras estan cegadas con hormigón, salvo una que sirve de ventilación al sótano en que se ha convertido lo que fue el cárcavo.
El agua llegaba a la antepara por debajo de la calle, por estas dos troneras.
En el jardín del que fue molino sirve de decoración este mecanismo que dice claramente que, además de moler, se cumplía aquí alguna otra función; tal vez producir electricidad.











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